David Pynchon mirant l'abisme...

Avui en llegiu maleïts: Lemmy

dijous, 31 desembre, 2015

Lemmy-1

No entiendo a esa gente que piensa que, porque ignores algo, va a desaparecer. Es justo al revés: si lo ignoras, cobra fuerza. Europa ignoró a Hitler durante veinte años. Podríamos haberle derrotado en 1936: el ejército francés podría haberlo expulsado de Renania y habría quedado en ridículo. Su partido habría perdido el poder. Pero los franceses salieron con el rabo entre las piernas —otra vez— y le dejaron la puerta abierta. ¡Como resultado, asesinó a una cuarta parte del mundo! Y eso que no fumaba, no bebía, era vegetariano, vestía elegante, llevaba el pelo corto e iba bien acicalado. En cualquier restaurante de Estados Unidos habrían estado encantados de atenderle, al contrario que a Jesse Owens, héroe de los Juegos Olímpicos de 1936.

Jesse Owens regresó a casa cubierto de gloria y con ocho medallas, tras haber demostrado delante de las mismas narices de Hitler los beneficios de una sociedad demócrata y multirracial… pero en los restaurantes de su propia ciudad se negaban a servirle. ¿Cómo coño se entiende eso? Nada me toca tanto los cojones como esa especie de doble rasero. ¿Sabes que todavía existen clubes en Inglaterra y Estados Unidos donde los judíos no tienen permitida la entrada? Este país vive en la negación. Fíjate en la industria del aeromodelismo: se niegan a ponerle una esvástica a la maqueta del Messerschmitt 109 a pesar de que era la insignia nacional alemana de la época. ¿Quiere decir eso que, en un futuro, desaparecerán las estrellas blancas de las putas maquetas de los Mustang porque algún ejecutivo decidirá que son un símbolo del imperialismo norteamericano? ¿Dejan de estar menos muertos los judíos porque prohibamos las esvásticas en las maquetas de los aviones? ¡No! Y no me hagas hablar de lo que los supuestos americanos hicieron con los auténticos americanos: los indios. Como probablemente podrás imaginar, no son pocas las discusiones que he mantenido a este respecto. Al parecer a la gente no le gusta que le digan verdades, pero a mí me gusta decirlas; me gusta porque ofenden a cantidad de gente. Si les demuestras suficientes veces que sus argumentos son una chorrada, puede que quizás, una sola vez, uno de ellos diga: “¡Oh! Espera un momento… Estaba equivocado”. Vivo para esas ocasiones. Y son raras, te lo puedo asegurar.

Lemmy, la autobiografia. Ian Kilmister i Janiss Garza (2002)

Llegiu maleïts: Snuff (III)

dimarts, 28 juliol, 2015

Durante la Guerra Fría en los años cincuenta, a los espías americanos se les fabricaban gafas de montura gruesa y pesada. Si los capturaban, los habían entrenado para masticar como quien no quiere la cosa las patillas curvadas, donde se habían incrustado dosis letales de cianuro dentro del plástico. Son esas mismas gafas con montura de concha para suicidarse las que inspiraron la imagen de Buddy Holly y de Elvis Costello. Todos esos jóvenes a la moda llevando la muerte sobre la nariz.

Snuff (2008). Chuck Palahniuk

Llegiu maleïts: Snuff (II)

dilluns, 9 març, 2015

Durante la Primera Guerra Mundial, le conté, Hitler había sido corredor, encargado de entregar mensajes entre las trincheras alemanas, y le asqueaba ver que sus soldados compatriotas visitaban los burdeles franceses. Para mantener los linajes arios puros, y evitar la propagación de enfermedades venéreas, hizo fabricar una muñeca inflable que las tropas nazis pudieran llevarse a la batalla. El mismo Hitler diseñó las muñecas con el pelo rubio y los pechos grandes. El bombardeo aliado de Dresde destruyó la fabrica antes de que las muñecas pudieran tener una distribución masiva. Créetelo

Snuff (2008). Chuck Palahniuk

Llegiu maleïts: Snuff (I)

dissabte, 21 febrer, 2015

La señorita Wright me contó que el sacaleches de Lon Chaney solía hervir huevos. Mientras interpretaba al Fantasma de la Opera, Chaney solía llevar huevos duros al decorado. Antes de rodar, cascaba un huevo y le sacaba con cuidado la membrana blanca y gomosa de la clara. Para parecer ciego, Chaney se extendía la membrana por encima del iris. Una falsa catarata. Pero debajo de la membrana se acumulan bacterias, y Chaney perdió la visión de un ojo.

Snuff (2008). Chuck Palahniuk

Mataré a vuestros muertos

dimecres, 4 febrer, 2015

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Alguna cosa està despertant al subsol de Barcelona, una entitat maligna més antiga que la pedra que fonamenta la ciutat comtal. Un ésser tan obscur com els secrets que romanen soterrats generació rere generació està sent invocat per un culte misteriós… Mentrestant, el districte de ciutat Vella pateix estranyes desaparicions cada cop més freqüents i inesperades, que no fan distinció de gènere, procedència o edat.

Una massa llefiscosa i pudenta que comença a ressorgir de les entranyes de la terra, té inquietes a alimanyes de tota especie que poblen de l’urbs. Un mal misteriós i ancestral amenaça l’existència humana i posa en alerta a les forces vives del Raval: botiguers, associacions de mares i pares, empresaris de l’espectacle, traficants, paios, gitanos, i inclús un indi sioux s’enfrontaran al mal que els amenaça, quan el destí es convertisca en un assumpte personal…
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